Nuevas formas de violencia: el Acoso por Internet o Cyberbullying

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Las nuevas tecnologías se han convertido en un medio de comunicación muy frecuente entre las personas. Enviar un mensaje de texto desde nuestro teléfono móvil, escribir un posteo o mensaje en Facebook, un tweet o enviar correos electrónicos son acciones para muchos de uso diario para comunicarse. Estos recursos son utilizados con mayor frecuencia por las nuevas generaciones, quienes dedican una cantidad considerable de su tiempo a su utilización, hasta el punto de convertirlos en elementos fundamentales de sus vidas, y sobre todo, de relacionamiento con los otros: familias, amistades, conocidos, etc.

Comunicarse con otras personas en línea es, para muchos, como la comunicación en tiempo real entre las personas, y tiene que ver también con el proceso de construcción de lo que se denomina la “identidad digital”.

Pantallas Amigas, un prestigioso sitio web español dedicado a estos temas, define la identidad digital de la siguiente manera: “(…) es lo que somos para otros en la Red o, mejor dicho, lo que la Red dice que somos a los demás. No está definida a priori y se va conformando con nuestra participación, directa o inferida, en las diferentes comunidades y servicios de Internet. Las omisiones, al igual que las acciones, constituyen también parte de nuestra identidad por lo que dejamos de hacer. Los datos, por supuesto, nos identifican. También las imágenes, su contexto y el lugar donde estén accesibles proporcionan nuestro perfil online”.

Además del uso que damos a estos recursos para efectuar nuestras comunicaciones cotidianas, las nuevas tecnologías se han convertido en una herramienta muy utilizada para perpetrar abusos o agresiones en línea a otras personas. Este fenómeno recibe hoy el nombre de cyberbullying, ciberhostigamiento, cibermatoneo o cibermatonaje.

El acoso por Internet es aquel que ocurre por medio de las nuevas tecnologías electrónicas. Estas nuevas tecnologías incluyen equipos y dispositivos como teléfonos celulares, computadoras y tabletas al igual que herramientas de comunicación como redes sociales, mensajes de texto, correos electrónicos, chat y sitios web. Algunos ejemplos frecuentes de acoso por Internet pueden ser: mensajes de texto o correos electrónicos desagradables, rumores enviados o publicados en las redes sociales, e imágenes, videos, sitios web o perfiles falsos embarazosos.

Frecuentemente los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que son acosados por internet también sufren este fenómeno en persona, presencialmente. Esta situación de acoso puede suceder los 7 días de la semana, las 24 horas del día, afectando al estudiante en los momentos en que se encuentra solo o bien con otros pares.

Los mensajes e imágenes que son utilizados en el acoso por Internet pueden variar, aunque más frecuentemente encontramos que son publicados por el acosador de forma anónima y se distribuyen de forma rápida a un gran número de personas, generando así una enorme dificultad para identificar la fuente o el autor.  Los textos, imágenes o mensajes son muy difíciles de eliminar una vez que ya se han publicado.

Las nuevas tecnologías o los dispositivos, como los teléfonos móviles y computadoras, no son las  culpables del acoso por Internet. Estas herramientas, como las redes sociales, pueden emplearse en acciones positivas, que pueden abarcar desde el fortalecimiento de las relaciones sociales, la comunicación entre los estudiantes con amigos y familiares, hasta el soporte o apoyo con las tareas escolares, y proveer entretenimiento. Sin embargo, estas herramientas constituyen en la actualidad medios a través de los cuáles hacer daño a otras personas. Los estudiantes acosados pueden tener mayor probabilidad de:

  • Abandonar la escuela;
  • Desinterés por asistir a la escuela;
  • Mayor predisposición al consumo de drogas y alcohol;
  • Experimentar problemas de salud;
  • Bajar el rendimiento escolar;
  • Reducir la autoestima.

Prevenir el acoso en Internet debe ser una labor conjunta entre los padres, educadores y niños, niñas, adolescentes y jóvenes; juntos pueden explorar formas seguras de usar las nuevas tecnologías. Les compartimos algunas acciones que pueden ser muy efectivas para prevenir el acoso en Internet:

  • Hablar de forma permanente con los estudiantes acerca del acoso por Internet y otros problemas en relación con Internet.
  • Conocer las páginas de internet que los estudiantes visitan y las actividades que realizan en línea.
  • Fomentar en los padres el interés por conocer los sitios de Internet más visitados por sus hijos y probar los dispositivos que usan.
  • Explicar a los padres o tutores que, tan importante como dar un seguimiento y revisión a las comunicaciones en línea que realizan sus hijos, es reflexionar juntos y enseñarles cuáles son los efectos de compartir su información con otros.
  • Enseñar a las familias a usar softwares con filtros de control parental o programas de monitoreo que ayuden a supervisar la conducta de los estudiantes en Internet.
  • Estimular a los padres a solicitar las contraseñas de las cuentas que manejan los hijos, en particular las que están asociadas a correos electrónicos, sitios de juegos, información general, redes sociales, entre otras.
  • Crear una cuenta en las redes sociales como docente y solicitar la “amistad” y/o “seguir” a los estudiantes.
  • Alentar a los estudiantes a que manifiesten de inmediato si ellos, o alguien que conocen, es víctima de acoso por Internet u otros fenómenos relacionados.

La fijación dentro de la escuela de reglas acerca del uso apropiado de las computadoras, teléfonos móviles y otros dispositivos tecnológicos es de gran importancia para los estudiantes, y puede servir de ejemplo para el hogar.

En este sentido, le recomendamos estar en contacto con padres de familia o tutores para hablar con claridad acerca de qué páginas de internet pueden visitar y qué tienen permitido hacer durante el tiempo que los estudiantes pasan en Internet dentro de la escuela.

Es importante también enseñarles sobre el uso de seguridad y privacidad en Internet. Estas oportunidades de contacto con las familias pueden servir asimismo para transmitir pedagogías o prácticas educativas sencillas de replicar en el hogar, y así promover un uso productivo de las nuevas tecnologías, incluso considerando que pueden convertirse en medios de fomento de las relaciones interpersonales y de la integración familiar.

Ayudar a los estudiantes a tomar conciencia acerca de lo que publican o expresan es clave, justamente para ir formándolos en la idea que no deben compartir ningún tipo de información que pudiera lastimarlos o avergonzarlos, ya sea a ellos, o a sus familias o amigos más cercanos. Es fundamental concientizarlos de los efectos de una publicación, ya que una vez que algo se comparte, su circulación y uso está fuera de su propio control.

Cree espacios o momentos para reflexionar junto a los estudiantes acerca de quiénes desean que vean la información que comparten en Internet. Algunas preguntas para guiar dicha reflexión pueden ser: ¿Es adecuado que la información que publicas la vea un completo desconocido? ¿Sería bueno compartirla con la familia, los padres y hermanos? ¿La deberían ver los amigos? ¿Qué amigos podrían acceder a esta información? ¿Y qué sucede con los amigos de amigos o los familiares lejanos?  Invítelos a pensar  cómo las personas que no son sus amigos podrían utilizar el material.

También resulta muy importante formar a los estudiantes sobre el uso adecuado de sus contraseñas, en particular, recomendarles que guarden sus contraseñas y que éstas solo deben ser compartidas con sus padres u otras personas adultas de confianza. Como esta idea, hay otras acerca de las cuales Ud. puede reflexionar en función del propio uso que realiza de las nuevas tecnologías en los ámbitos personales y profesionales.

Algunas instituciones educativas han desarrollado iniciativas sobre el uso de la tecnología que pueden regular el comportamiento de los estudiantes en línea en o fuera de clase. Asimismo, y en el caso que éstas no hayan sido creadas, usted puede promover y apoyar su creación. Para educar a los estudiantes en el uso de las nuevas tecnologías, es crítico que las escuelas puedan tener regulaciones coherentes, claras y precisas sobre el uso de internet dentro de las instituciones educativas, así como también proveer recomendaciones a las familias.

El Portal de Internet Pantallas Amigas, dispone de materiales educativos, y ejemplos de prácticas sobre prevención y sensibilización que podrían serle útil a estos efectos. Cualquier regulación o política que desarrolle debe involucrar a las familias para que las acciones en la escuela se retroalimenten con las que se desarrollan fuera de ella.