El concepto de convivencia en la ciudadanía

on

El concepto de convivencia, en regímenes democráticos, está implicado dentro del concepto de ciudadanía esbozado por Pierre Rosenvallon en el estudio “La democracia en América Latina: Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos”, elaborado por el Programa Nacional de Naciones Unidas para el Desarrollo en 2004.

“La ciudadanía caracteriza una situación de inclusión en una <comunidad de ciudadanos>.  Pero esta última no puede ser definida simplemente por el derecho de voto y la garantía de ver protegido cierto número de libertades individuales. La ciudadanía se caracteriza también por la existencia de un mundo común. Tiene necesariamente en otros términos una dimensión societal”.

Tocqueville fue el primero en subrayar que la democracia caracterizaba una forma de sociedad y no sólo un conjunto de instituciones y de principios políticos.

Esta forma de entender la ciudadanía sirve de marco para abordar el concepto de convivencia desde una perspectiva de igualdad e inclusividad. Además de no agredirnos y respetarnos, reconocer y valorar al otro, convivir significa también que los otros sean parte de mi historia presente y de mis metas futuras, es decir, que al tomar una decisión comprenda la importancia de la construcción colectiva, social, en la cual nuestras vidas se desarrollan, se retroalimentan y enriquecen.

Convivir significa concebir al otro no como un medio para construir mi proyecto personal, sino como un ser igual con el cual puedo compartir la construcción de ese mundo mejor posible que nos incluya a los dos. Nuestras acciones no pueden ser comprendidas y llevadas adelante solo desde la esfera individual sino desde el ámbito de las relaciones sociales en las cuáles actuamos con un sentido mentado, es decir, pensando en las consecuencias de nuestras acciones en los demás, y en el impacto de las acciones de los demás en las mismas.

Esta forma de entender la ciudadanía sirve de marco para abordar el concepto de convivencia desde una perspectiva de igualdad e inclusividad. Además de no agredirnos y respetarnos, reconocer y valorar al otro, convivir significa también que los otros sean parte de mi historia presente y de mis metas futuras, es decir, que al tomar una decisión comprenda la importancia de la construcción colectiva, social, en la cual nuestras vidas se desarrollan, se retroalimentan y enriquecen.

Convivir significa concebir al otro no como un medio para construir mi proyecto personal, sino como un ser igual con el cual puedo compartir la construcción de ese mundo mejor posible que nos incluya a los dos. Nuestras acciones no pueden ser comprendidas y llevadas adelante solo desde la esfera individual sino desde el ámbito de las relaciones sociales en las cuáles actuamos con un sentido mentado, es decir, pensando en las consecuencias de nuestras acciones en los demás, y en el impacto de las acciones de los demás en las mismas.